La progresiva transformacion del catolicismo al islam
Por Timoteo Schumacher
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A lo largo del tiempo, Europa ha sido un punto de intercambio cultural y de conflictos que van más allá de sus marcados territorios. Desde feudos y burgos hasta colonias, reinos e imperios. No por nada se la apoda como “el viejo continente”.
Hoy, ya no constituye un conjunto de potencias con fuertes identidades para convertirse en una comunidad vulnerable como consecuencia de políticas débiles y sumisas. Sumado a esto, los países europeos han dejado de colaborar entre sí, limitando sus políticas a sus territorios, lo cual ha facilitado el ingreso de culturas y religiones opuestas, mayoritariamente del mundo árabe, e islámico.
Con respecto a este último debate, hay dos posturas claras. Por un lado, algunos sectores creen que es clave comprender los hechos históricos para entender de manera completa el presente. Para estos, un gran número de países han sido perjudicados por los regímenes imperialistas de la época (Gran Bretaña, Francia, Alemania y muchos otros) y es un requisito fundamental remediar el daño causado.En mi opinión, si bien coincido en mayor medida con la política de acogida de Angela Merkel, ex canciller de Alemania y líder de la Unión Europea, creo que peca un poco de ingenua, lo cual puede tener consecuencias dañinas. Para que esta política funcione, le falta una pieza clave: límites.Por otro lado, gracias a las continuas invasiones de inmigrantes ilegales, particularmente musulmanes, la postura opuesta se ha consolidado de manera contundente. Contrastando con la política suave y moral, muchos ciudadanos están convencidos de que la única vía hacia el progreso es mediante una política fuerte que proteja los intereses de la Unión Europea.Un claro ejemplo de esto son Polonia y Hungría, muy criticadas hace unos años, que lograron establecer una política conservadora ante las invasiones de inmigrantes ilegales por el bien común y la paz del pueblo.
Tras una gran cantidad de olas migratorias, países como España y Francia, conocidos por ser conscientes del daño que han causado a lo largo de la época colonial, han comenzado a replantearse las causas que los han llevado a tal desdichado puerto.
Como consecuencia, para poder caminar hacia un futuro viable, Europa debe despertar y plantarse firme cuanto antes (ya no queda demasiado tiempo). El caos y la ilegalidad han llegado a su límite, rompiendo códigos de normas y convivencias sociales. Está de más decir que quedan incertidumbres y cuestiones por resolver.¿Europa sigue siendo la misma o el contagio cultural se ha hecho irreversible?¿Todavía queda algún retorno?