Por Maximiliano Iván Schujman

Como avispado/a lector/a que es usted si vió el título de esta nota, concluirá de manera acertada que hay un “Recuperar Malvinas 1”. Allí, al calor de una discusión mediática suscitada por una filtración de Reuters sobre la posibilidad de que EEUU apoye a la Argentina por Malvinas en pleno mes de abril, la pregunta ordenadora fue ¿con quiénes Argentina recupera Malvinas?, ¿con qué amigos?
En esta segunda etapa se pondrá el foco en el tiempo, en si existe posibilidad real en el mundo actual y en el contexto fundamental en el que se debe desarrollar la estrategia de recuperación
Ahora bien, para avanzar sobre las oportunidades que ofrece el actual contexto internacional se debe recapitular sobre las intenciones de la Argentina ya mencionadas en la nota anterior.
Nuestro país perteneciente a la gran periferia del sistema internacional busca, por un lado, márgen de autonomía (Puig) para plantear una agenda con intereses propios (Malvinas) y poder satisfacerlos y, por el otro, debido a su posición revisionista defensiva “no buscan revisar el estado de las cosas para maximizar sus beneficios políticos y económicos” sino “expulsar a una potencia colonial o imperial de su territorio o su perímetro regional de seguridad” (Magnani). En este sentido y teniendo estos parámetros hay que observar si en este contexto internacional se puede (y bajo qué condiciones) plantear una postura autónoma y revisionista defensiva en torno al Atlántico Sur en general y Malvinas en particular.
Actualmente el sistema internacional se encuentra bajo un periodo de caos sistémico:existe una disputa por la preponderancia global y por extensión de la capacidad de construir una hegemonía que sustenta un orden internacional específico. Éste fenómeno entonces se puede analizar bajo dos ópticas complementarias: la de Kindleberger y la de Arrighi en conjunto con la de Moldesky y Thompson.
El economista Charles Kindleberger, en base a la crisis de 1929 analizó que ésta ocurrió por la falta de un líder internacional (hegemón) que no pudo proveer bienes globales como estabilizador del sistema monetario internacional, mercado de absorción de exportaciones y prestamista de última instancia, siendo que el Reino Unido ya no tenía las capacidades para ofrecer estabilidad al sistema y que EEUU, aún aislado después de la Primera Guerra Mundial, no tenía la intención de ocupar el espacio que el Reino Unido dejaba. Esto generó que la respuesta a la depresión fuera dispersa aumentando por ejemplo los aranceles, y provocando así una caída en el comercio global.
Lo que se puede deducir de esta propuesta teórica es que la hegemonía es aquello que estabiliza al sistema y que, por el contrario, cuando nadie la ejerce y/o no posee ese status, el sistema entra en crisis por falta de liderazgo. Este concepto se lo conoce como la Trampa de Kindleberger, que trata precisamente la falta de autoridad o la falta de legitimidad de uno dentro del sistema internacional. Este motivo también se puede extender esta idea central de Kindleberger más allá del campo económico o mejor dicho se puede aplicar esta concepción a por ejemplo cuestiones geopolíticas con profundas implicancias económicas y por extensión esta propuesta habla también sobre el basamento de la voluntad política. Esto es que la hegemonía debe sostener el orden internacional pero no solo mediante la provisión de bienes públicos globales sino también vía la convención de reglas y si no se respetan aplicar de manera efectiva la vía de la coerción/coacción. Esto último es el objetivo del reinicio de las hostilidades con la República Islámica de Irán, busca intentar sostener su capacidad coercitiva y garantizar el paso libre un nodo comercio internacional como lo es el Estrecho de Ormuz y evitando por extensión que se reafirme lo que el presidente Trump acordó en Versalles luego de la primera escalada referido a la administración conjunta del estrecho entre Irán y Omán. Esto además Irán lo logra no solo bloqueando Ormuz sino atacando las posiciones estadounidenses o enclaves energéticos estratégicos de la zona, lo que a su vez deja vulnerables al resto de potencias que se ven desamparadas por EEUU que no puede protegerlas o que sus intereses son otros.
En cuanto a la República Popular China, si bien aún le disputa a EEUU la preponderancia global, por ahora no ha demostrado intención o voluntad de construir una hegemonía en los términos planteados ya que por un lado no ofrece bienes públicos globales como por ejemplo el Yuan como moneda de reemplazo del dólar pero además China apoya a Irán en sus esfuerzos militares contra EEUU de manera no formal y sin un alianza ofensivo defensiva vía la venta de tecnología de doble uso civil y militar.
En este sentido, se ve como la potencia hegemónica en declive relativo que es incapaz en términos coercitivos de contener a un actor estratégico en la región de Asia Occidental pero tampoco es capaz de defender a sus aliados más allá de Israel. Al mismo tiempo, a China tampoco le interesa extender su paraguas de seguridad más allá de sus fronteras por las implicancias de enfrentamiento directo con EEUU que eso conlleva. Por lo que frente a este vacío hegemónico, las potencias regionales o al menos aquellos países que buscan convertirse en tales siendo el caso de Turquía, Pakistán y Arabia Saudita firmaron un pacto de defensa mutua ofensivo-defensivo para en principio defenderse entre sí. Esto sumado a otros casos bajo otros contextos como el de la Alianza de Estados del Sahel entre Mali, Níger y Burkina Faso que para separarse de la tutela en materia de defensa de Francia pero para darle un marco común y evitar caer bajo la influencia de Rusia que puede llegar a preocupar a EEUU, establecen un marco de cooperación militar común; demuestra que existe un proceso de regionalización de la defensa. Esto es la construcción de pactos o espacios de cooperación para posicionarse en términos de Defensa como actores protagónicos con la capacidad de responder ante amenazas y sumar capacidades disuasivas.
De aquí, se puede entender que la Argentina frente a una regionalización de la Defensa tiene oportunidad de plantear, en el marco de un espacio común y de interés defensivo como lo es el Atlántico Sur con Brasil y la Antártida con Chile,un espacio común de Defensa para fortalecer su postura revisionista sobre la situación de usurpación británica sobre Malvinas. Esto también puede extenderse hacia la costa atlántica africana y en concreto al ZOPACAS que también se ven afectados por la misma problemática.
Esto no despertará alarmas dentro de EEUU si la regionalización de la Defensa dentro de Sudamérica afecta directamente sus intereses siendo que por ejemplo el bloque se suma de manera directa y expresa a los beneficios del bloque contra-hegemónico euroasiático. Turquía, Pakistán y Arabia Saudita han sido grandes aliados de EEUU y aún así conformaron esta alianza con intereses propios más allá de la lógica estadounidense sin que este fuera explícito en su rechazo. Por el contrario, Donald Trump lo celebró obviamente atribuyendo el logro.
Ahora bien, las oportunidades no se terminan acá. Por el contrario, tiene otra dimensión pero para eso se debe abordar a los otros autores.
La hegemonía para Arrighi es una acumulación por parte de Estados o una alianza de estos de capacidades de capacidades económicas de tipo productivas-tecnológicas, comerciales y financieras. La hegemonía por tanto en un momento expansivo está caracterizada por ejercer el liderazgo de las fuerzas productivas de un sistema regido por nuevos paradigmas tecnológicos y organizacionales. Por el contrario la crisis de hegemonía se da por en principio un estancamiento de las economías aliadas y vasallas/subalternos debido al mayor gasto por parte del hegemón y aliados del poder financiero, ideológico y militar. Este estancamiento relativo produce un proceso de financiarización a costa de la desposesión de riqueza de las periferias y semiperiferias lo que como ya se abordó profundiza la propia legitimidad del hegemón y aliados. Sin embargo, el capital ya financiado se mueve a nuevos centros en ascenso para convertirse en capacidades de proyección de otras nuevas potencias. En segundo ya con el quiebre de la hegemonía en donde la economía del nuevo centro supera a la del viejo hegemón pero a su vez liderando una nuevo sistema mundial con diferencias estructurales en cuanto a lo productivo por avances tecnológicos y en profunda correlación y extensión a lo social.
En este sentido, por un lado se observa el estancamiento de las regiones de la eurozona, Japón y América Latina donde EEUU tiene una fuerte influencia (Merino, Abril 2025) frente al avance del grupo BRICS por sobre el G7 superando su participación en el PBI global . Por otro lado, también China muestra el liderazgo en las fuerzas productivas actuales al lograr demostrar con el lanzamiento de Deep Seek primero y luego de Kimi K 3 que según Merino aplicando la teoría de Arrighi se expresa en “la emergencia de un conjunto de agentes económicos que revolucionan los procesos productivos, en tanto manifestación avanzada de una formación social en pleno ascenso a centro económico mundial.”A esta visión se le puede complementar la de Moldesky y Thompson que retomando la concepción de Schumpeter sobre las ondas de Kondratieff (ondas K), entienden que estos son ciclos de entre 50 y 60 años en el que ocurre el surgimiento y caída de industrias líderes pero que no se da desde la Revolución Industrial sino desde la Dinastía Song del siglo X. Entonces, son estas revoluciones productivas de carácter tecnológico las que históricamente han impulsado las transiciones hegemónicas, el ascenso, el declive y el actual resurgimiento de las diferentes civilizaciones.
Es desde aquí que se puede entender a las actuales capacidades militares de EEUU como las viejas capacidades industriales mientras que las capacidades industriales de China explican las nuevas capacidades militares que le permiten proyectarse sobre Taiwán y el resto de su mar adyacente además que con el apoyo a Irán y este con su programa de misiles es capaz de debilitar y mostrar inefectivas las capacidades nor-occidentales.
De aquí se puede deducir que la Argentina que posee los recursos vitales para tal Revolución Industrial, puede iniciar un proceso de industrialización que le ayude a obtener capacidades militares específicas que le permitan elevar los costos al Reino Unido por tener presencia ilegal e ilegítima en su proyección marítima.

Esto a su vez con la cooperación y coordinación con otros países en la misma situación de regionalización de sus mecanismos de Defensa que le permitan adquirir capacidades más allá de los bloques tanto hegemónico como contra-hegemónico. Un ejemplo de esto es la reciente creación del Consejo Estratégico Brasil-Turquía, con el objetivo de elevar la cooperación estratégica entre los dos países, además del envío de una comitiva brasileña compuesta por los ministros de Defensa y de Desarrollo, Industria y Comercio para negociaciones en Turquía.
Estas relaciones son vitales sobre todo para un país como la Argentina que se encuentra en lo que EEUU considera su hemisferio occidental y en la actual situación internacional es difícil que se retire de la región ya que es central su presencia para intentar garantizar su preeminencia dentro del sistema. Por lo que como se dijo en la anterior nota de “Recuperar Malvinas” la Argentina debe aprovechar las posibilidades que le otorga un mundo que ya no está regido por unas bipolaridad al estilo EEUU/URSS, teniendo en cuenta que existen otros países que le permitirían aumentar capacidades propias en ámbitos diversos como cooperación y transferencia tecnológica y militar.
Entonces recapitulando si la pregunta es ¿Cuándo se puede recuperar las Malvinas? Si los llamamos ante la amenaza del enemigo británico ¿Cuándo nuestros amigos se harán presentes? La respuesta puede ser en tiempo presente siempre y cuando haya una seguidilla de gobiernos que tomen y aprovechen la gran ventana de oportunidades que el actual contexto internacional le otorga a la Argentina. Solo allí con un proyecto nacional que ponga en marcha la búsqueda de autonomía y defensa revisionista, se podrá volver a pisarlas sin necesidad de pasaporte y rehacer las raíces cortadas hace no mucho tiempo.