Por Pedro Cavallero

Este año (2026), siendo un año par, es —como dice Jorge Asís— el año para negociar dentro del partido peronista. Esto ocurre en un contexto de debilidad del gobierno nacional, producto de causas que reflotaron y otras nuevas dentro de Comodoro Py, lo que aumenta las expectativas sobre los movimientos del peronismo ante la caída de la imagen del oficialismo.
En las últimas semanas, hicieron ruido los movimientos de las principales figuras de la oposición: desde Pichetto, pasando por San José 1111, Kicillof con un nuevo acto en CABA, hasta Juan Grabois anunciando su precandidatura para llevar al peronismo a las elecciones de 2027. También comenzaron los señalamientos como “presidenciables” hacia estas y otras figuras opositoras.
Una de las principales preocupaciones de este sector es la posible eliminación de las PASO para el próximo año, lo que obligaría a acordar candidaturas puertas adentro y no mediante los resultados reales de los respectivos electorados. Históricamente, el peronismo ha sido fiel a la frase: “el que gana gobierna, el que pierde acompaña”.
Frente a esta problemática, el senador sanjuanino Sergio Uñac, señalado como el favorito de Cristina para 2027, envió una carta al PJ Nacional en la que estipulaba que: “Sólo será posible construir un proyecto político sólido si el proceso de definición de candidaturas no se desarrolla de manera improvisada o en plazos extremadamente acotados. Nuestra Carta Orgánica establece que la fórmula presidencial debe definirse mediante las PASO, lo cual en el calendario actual ubicaría esa definición en agosto del año electoral, o incluso después en caso de una eventual suspensión de las primarias. Ese cronograma resulta claramente insuficiente para ordenar políticamente al justicialismo, construir consensos programáticos y desarrollar una estrategia electoral nacional coherente”.
Uñac busca no quedar descolocado ante posibles medidas del gobierno, como la eliminación de las primarias. Según Infobae:
“El exgobernador propone que la interna partidaria abierta se divida en cuatro regiones y en cuatro fechas: una elección por día y por región para definir los candidatos nacionales del peronismo. Por ejemplo, votar en noviembre en el Noreste (NEA), en diciembre en el Noroeste (NOA), en febrero en la región centro y en marzo en la Patagonia”.
Con este plan, el peronismo estaría durante seis meses en agenda. Esta propuesta, sumada a reuniones y al supuesto apoyo de Cristina, lo posicionan como un posible candidato del peronismo del interior.
Siguiendo con esa línea, los gobernadores del norte —Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán)— tienen una injerencia importante dentro del partido, ya que se han distanciado y enfrentado con el PJ nacional liderado por Cristina Kirchner. A raíz de la intervención de los Partidos Justicialistas provinciales, esto cobró importancia nuevamente debido a que en la última semana se dispuso la nulidad de una de estas intervenciones, la del partido jujeño, que había derivado en la separación de la senadora Carolina Moisés. Además, algo que pesó para estos gobernadores fueron las acusaciones de traición por parte de la central. Las medidas impulsadas por Uñac podrían acercar a estos gobernadores clave si se busca construir un armado nacional fuerte y, a su vez, debilitar la fuerza del oficialismo en el Poder Legislativo.
Otro actor que volvió a cobrar relevancia es Miguel Ángel Pichetto, quien se ha reunido con varios dirigentes del sector peronista. Desde su reunión —y reconciliación— con Cristina en San José 1111, hasta encuentros entre sus aliados, como el diputado Emilio Monzó y Nicolás Massot, con Axel Kicillof, quienes impulsaron la idea de un peronismo federal. También se lo vio con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández. Esta estrategia parece orientada a reconstruir poder dentro de un partido que se está reconfigurando.
Sin dudas, el actor que aparece más encaminado es Axel Kicillof. Tras consolidarse como líder del PJ bonaerense, busca construir desde ese lugar. La semana pasada encabezó un acto en CABA donde anunció el MDF Universidad y Ciencia, un nuevo espacio orientado al sector universitario, con el objetivo de seguir ampliando su base de apoyo. Si bien distintas notas periodísticas señalan que no mantiene diálogo con los Kirchner, estos tendrían un rol importante en sus listas dándole importancia a La Cámpora. Este armado podría consolidar un peronismo bajo liderazgo kicillofista, con un rumbo común, pero con los Kirchner en un segundo plano.
El gobernador cuenta con la ventaja de liderar la provincia más poblada y con mayor capacidad de recursos, aunque enfrenta supuestas críticas desde el interior por una agenda demasiado centrada en el conurbano.
En los próximos meses se verá qué movimientos realizan estos actores dentro del tablero político y qué rol jugará el oficialismo. El desafío será evitar repetir la experiencia del Frente de Todos. Queda por ver si, para lograrlo, se consolidará un liderazgo fuerte o por el contrario una peor división. Lo único claro es que es hora de dejar de lado diferencias para concentrarse en la realidad, la acción y enfrentar los desafíos.