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Más allá de lo humano
Opinión

Más allá de lo humano

El que no conoce a Borges a cualquier Sauron le reza.

Por Maximiliano Schujman

12 min de lectura3 de noviembre de 2026, 08:46 GMT-3
Más allá de lo humano

A lo largo de la Historia, las construcciones y disputas políticas se realizaron sobre una geografía específica y determinada. A tal punto que quienes decidían, los soberanos, proyectaban su poder sobre un territorio que no es más ni menos que una geografía específica y determinada.

Esta simbiosis entre Geografía y Poder(léase Política) llevó a la construcción de la Geopolítica: aquel estudio sobre la influencia de la Geografía en la política. Este estudio que genera conocimiento, aunque su resultado pueda contener verdad, no tiene carácter universal al no ser una ciencia. Por el contrario, todo conocimiento geopolítico está atado a la geografía de donde se escribe, la visión que se tiene sobre ella y más importante las tensiones políticas propias del momento en el que se escribe.

Prueba de esto son los primeros geopolitólogos siendo los más reconocidos Alfred Mahan y Halford Mackinder que escriben desde grandes potencias y en la carrera imperialista del S. XIX y principios del S. XX. Sin embargo aquí, en los más reconocidos existe una diferencia clara y visible: la fuente de Poder, el elemento sobre el cual una comunidad política se para, construye y proyecta el tan ansiado poder.

A opinión del autor, quien mejor entendió esta dicotomía fue Carl Schmitt cuando escribió Tierra y Mar. Aquí detalla de manera precisa que en concreto que los elementos: tierra y mar no son solo como materia natural y orgánica sino histórica, en donde y desde donde se construyen potencias y la propia existencia de los pueblos que asumen este elementocomo centro de esta.

​En su tesis, Schmitt analiza entre otras cosas uno de sus grandes temas a lo largo de toda su obra: la técnica. En específico, desarrolla cómo ésta modificó en concreto la percepción, uso e importancia que tenía para el ser humano el mar. De un elemento con el cual se enfrentaba, pasó a ser un espacio. Pero para que esto ocurriera no solo se necesitó el descubrimiento de rutas comerciales marítimas y el surgimiento de los cazadores de ballenas que utilizaban la técnica como contacto sino que ésta virase de rol y se interpusiera/mediara la relación Ser Humano/Mar lo que a su vez permitió crear los señoríos del mar y por tanto hacer de este un espacio de ocupación y proyección de poder.

​ A esta lectura se le puede añadir el entendimiento de Giovanni Arrighi que va complementario a la propuesta de Moldesky y Thompson.

​Para Arrighi la hegemonía es la acumulación por parte de Estados o una alianza de estos de capacidades económicas de tipo productivas-tecnológicas, comerciales y financieras. La hegemonía por tanto en un momento expansivo está caracterizada por ejercer el liderazgo de las fuerzas productivas de un sistema regido por nuevos paradigmas tecnológicos y organizacionales. Por el contrario, su crisis se da por en principio un estancamiento de las economías aliadas y vasallas/subalternos debido al mayor gasto por parte del hegemón y aliados del poder financiero, ideológico y militar. Sin embargo, el capital ya financiarizado se mueve a nuevos centros en ascenso para convertirse en capacidades de proyección de otras nuevas potencias. A esto se le suma el estudio de Moldesky y Thompson que dividen las diferentes revoluciones industriales y observan que las diferentes hegemonías se sustentaron en términos materiales sobre técnicas específicas que a su vez estas permitieron una mayor conexión global e interdependencia generando además una movilización de capital a otras latitudes ampliando la frontera del capital vía lo que podría llamarse Revolución Comercial, creándose allí nuevas técnicas que aumentan al interconexión global y por extensión nuevas hegemonías.

​En este sentido, y volviendo a Schmitt la técnica que permitió el dominio de los mares es consecuencia de una Revolución Industrial que permitió acortar distancias y proyectar poder de una manera que el Ser Humano previamente no tenía la capacidad.

De aquí, se puede asumir que la técnica permite extender las capacidades biológicas humanas y hacer el trabajo más eficiente. Sin embargo, en la actual Revolución Industrial que tiene a lo digital como protagonista en la cual no solamente la técnica expande las capacidades biológicas. Esto se debe a que anteriormente como bien declaró Schmit, la técnica media la relación de la Humanidad con los elementos, más lo digitales un espacio en sí mismo en el cual la Humanidad está inmersa. Para graficar con ejemplos están (por ser rigurosos) casi todas las vidas humanas que están en ese espacio en forma de datos codificados en dígitos: desde las redes sociales, pasando por la ubicación y recorridos hasta la movimientos bancarios. Entonces la pregunta es ¿Sobre qué lugar y espacio media lo digital?

Para esto se debe ver la actual situación global: Actualmente se está atravesando la Revolución Industrial en un mundo que ya está interconectado. Ni más ni menos, por ejemplo, un elemento central en la geopolítica actual es la seguridad de las cadenas de valor globales. En términos económicos y políticos no hay lugar en el Planeta que esté aislado en términos sistémicos. Por este motivo, la pregunta que queda hacerse es ¿Cuál es la próxima frontera del capital a cruzar en la próxima revolución comercial?

De vuelta a Carl Schmitt, luego de la Tierra y el Mar, teoriza en el libro acerca del Aire, como posibilidad abierta frente a los avance en materia de aviación y en la comunicación con la radio cuyas ondas atraviesan la atmósfera dando vuelta la Tierra. Si la memoria no falla, existe un par de emisiones de C5N en Youtube donde Mariano Grondona piensa el Imperialismo Estadounidense y le otorga esa característica aérea frente al Imperialismo marítimo británico. Grondona se fundamenta en el control de Internet por parte de Silicon Valley. Sin embargo, acá se busca fundamentar que lo digital no es una técnica aerea sino una que se aplica sobre otro espacio diferente al Mar, la Tierra o el Aire

Digitālis (origen de digital) es lo “asociado al dedo” y se refiere al acto de contar con ellos. Allí toda interacción está contada, almacenada y nada escapa al poder del cómputo y por tanto de la posible organización y análisis de esos datos vía algoritmos. Esto no pasa en ningún otro desenvolvimiento humano con los elementos. Lo digital es una técnica que va más allá del aire y se relaciona con los tres elementos ya mencionados: Por un lado, sí actúa en torno al aire porque en algún punto Internet es la gran vía de comunicación global y sin embargo esta necesita de cables submarinos que atraviesan los océanos pero al ser lo digital un espacio en sí mismo y a la vez una técnica y por tanto una expresión de la voluntad humana, puede existir más de un entorno digital porque existe más de un pueblo en el mundo. El ejemplo concreto es que por un lado existe Silicon Valley y por el otro el Partido Comunista Chino en el que ambos desarrollan su propio espacio digital y la Inteligencia Artificial y los algoritmos que ordenan y por el cual los usuarios “navegan” por la red.

De aquí se puede intuir lo siguiente: la técnica cambió de naturaleza ya que por un lado dejó de ser solamente material, ahora también es inmaterial: nadie puede tocar un dato y nadie puede darle forma con un martillo u horno, necesita de un programa. Y por el otro, ya no solo sirve para la extensión de las capacidades biológicas sino para algo más pero para entender ese algo más hay que volver un paso atrás.

El aire en términos naturales es la mezcla de gases que se encuentran en la atmósfera. La atmósfera es esa capa de gas que rodea todo el planeta pero ¿a dónde termina? y por tanto ¿Cuáles son los limites del aire? Por lo pronto existen varios debido a su naturaleza difusa. Existe la línea de Kármán a la altura de 100 kilómetros donde los aviones ya no pueden volar y allí termina la soberanía estatal sobre el espacio aéreo y por tanto si un humano lo supera legalmente se convierte en astronauta. Por encima de eso comienza la soberanía espacialen torno a las órbitas específicas de satélites ya que a los 125 kilómetros se encuentra el límite de órbita circular comienzan a aparecer, a partir de los 500 km las condiciones barométricas dejan de aplicarse y los átomos ya no se comportan como un gas y más allá esos átomos ya no están atrapados por la gravedad terrestre.

Por todo esto se puede decir que el aire es un espacio de transición entre el Planeta y el espacio y si a eso se le suma que el mundo ya está interconectado y por lo tanto la última frontera de capital es el Espacio, se puede decir en primer lugar que Star Trek tenía razón pero por los motivos equivocados y en segundo que lo digital es en parte la técnica que no solo aumenta las capacidades biológicas sino además permite romper el límite físico que limitaba esas capacidades: la gravedad.

Ahora bien, al romper la gravedad se necesita de naves, trajes espaciales, robótica y datos. De ahí que lo digital rodea al Ser Humano y lo atraviesa en todo sentido porque necesariamente lo cubre de las inclemencias del clima estelar y forma parte de ese exoesqueleto: esa construcción externa a la corporalidad y que es necesaria para sobrevivir en un ambiente determinado. Los exoesqueletos no se descomponen al mismo ritmo que el cuerpo orgánico de los insectos de la misma manera que la versión digital de una persona siendo los más visible sus redes sociales, no desaparecen automáticamente cuando esta muere. Si además se da la coincidencia de que esa persona fue famosa en vida, su rostro puede aparecer eternamente en videos vía deepfakes como le pasó o ¿le pasa? a Charlie Kirk

Sin embargo, lejos aún se está de la existencia de Sociedades espaciales: pueblos que abracen al espacio como identidad y se extiendan más allá de la frontera planetaria. Por lo pronto, la digitalidad es un espacio más de disputa geopolítica que aún se define en términos terrestres: una potencia terrestre como China(con sus aliados en el Continente Euroasiático) desafía a una potencia marítima como Estados Unidos (con sus aliados en el Tratado del Atlántico Norte). En este sentido, frente a un presente marcado por la crisis del liberalismo que ya no es el modelo más eficiente para el control de la técnica en el Capitalismo y por tanto existe un Silicon Valley que sueña cada vez más con una distopía post-democrática para sostener la competitividad y además de cara a un futuro que apunta más allá de lo terrestre; la Argentina necesita de su propio sistema digital soberano con una concepción propia más allá de las disputas entre potencias ya que como país periférico no necesita el control hegemónico de la técnica sino de la eficiencia de un Estado con sus disputas geopolíticas en el Atlántico Sur y garantizar la protección de los datos de la Ciudadanía y de sus capacidades cognitivas

Con este punto de partida, las salidas son o entregarse a la lógica de la tormenta en donde cielo y mar desbocados y con rienda suelta conspiran contra los mortales y estos se entregan a las más oscuras profecías y se desfiguran hasta no ser humano o por el contrario incorporarse a ese espacio digital sabiendo que es una construcción propia de una mortalidad que posee una procedencia y tradición particular.

Argentina como país latinoamericano marcado por el mestizaje entre la tierra y el mar, liberado por San Martín un hombre educado en Europa y salvado de la muerte por Cabral un negro local con rango de sargento necesita entonces, en la lógica más clásica de liberación incorporar lo que entienda relevante del extrenjero y subordinarlo a su propia tradición. Así frente a los tecnócratas en Silicon Valley que se identifica con Sauron y ofrece a Palantir una esfera engañosa y deformadora de la realidad, la Argentina debe evitar obsesionarse con ese Zahir ofrecido desde el Norte Global y por el contrario identificarse con un Borges que en la casa de Danteri de la Calle Garay observa, comprende, sistematiza esa esfera que contiene todos los instantes del universo simultáneamente y se puede ver absolutamente todo el cosmos desde todos los ángulos posibles, al mismo tiempo y sin superposición. Que ese sótano de la Calle Garay sea el lugar imaginario o real desde el cual, se pueda pensar un espacio digital y todos sus vértices, incluido Inteligencias Artificiales en favor del interés nacional, el desarrollo de la comunidad toda y la prosperidad de esta en una democracia sustantiva.

Por Maximiliano Schujman

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