Por Emanuel Mangini

El pasado 5 de diciembre de 2025 arribaron al país los primeros 6 de los 24 aviones de combate F-16 A/B MLU. Esta adquisición constituye una compra histórica, dado que le devuelve a la Nación una capacidad perdida hace una década y que requería atención urgente. El sistema representa un salto cualitativo enorme para la Fuerza Aérea Argentina, que hasta el momento operaba los antiguos A-4AR y recordaba con nostalgia a los ya desprogramados Mirage.
La ficha técnica del F-16 destaca por las siguientes capacidades:

Este sistema de armas es utilizado por 25 países, lo que facilita el acceso a repuestos, soporte técnico y entrenamiento. Al ser operado bajo la doctrina OTAN, este factor fue clave para la aceptación de la oferta por sobre otras opciones como el KAI FA-50 coreano o el JF-17 Thunder chino.
En términos financieros, el programa (denominado “Peace Condor Program”) implicó una inversión inicial de 300 millones de dólares para la compra de las 24 células a Dinamarca. Por su parte, el paquete de armamento adquirido a los Estados Unidos tiene un techo autorizado de 941 millones de dólares, e incluye armamento avanzado, simuladores de vuelo y capacitación para pilotos y mecánicos. A esto se suma un contrato de soporte operacional, actualizaciones de software y mantenimiento con la empresa Lockheed Martin por un monto de 265.960.280 dólares, vigente hasta el año 2032.
Esta compra marca un precedente histórico por dos razones fundamentales: primero, le devuelve al país la capacidad de disuasión y control sobre su vasta extensión territorial; segundo, logra sortear de manera efectiva el veto de exportación del Reino Unido. A diferencia de proyectos anteriores, como el de los KAI FA-50 (cuyos asientos eyectables de patente británica impidieron la operación), el F-16 permite la modernización de las Fuerzas Armadas sin las restricciones impuestas tras el conflicto del Atlántico Sur.
Actualmente, las unidades se encuentran en el Área Material Río Cuarto, pero su base permanente será la VI Brigada Aérea de Tandil, en la provincia de Buenos Aires. Este destino posee una carga simbólica innegable: fue el hogar de los Mirage que combatieron en Malvinas y, durante el último año, ha sido objeto de profundas obras de infraestructura para cumplir con las exigencias operativas y de seguridad internacionales.