Por Paloma Venegas

Desde el 2016, ningún presidente electo ha podido culminar su mandato o siquiera superar los 3 años de gobierno. Es en esta situación que las elecciones representaban una llama de esperanza la cual los resultados de esta primera vuelta se han encargado de apagar. Lejos de mostrar un voto convergente, mostraron la gran fragmentación que atraviesa al país. No obstante, el interrogante más relevante no es solo quién ganará la segunda vuelta, sino quién tendrá el poder real de gobernar. La respuesta está en el Senado, reintroducido en el sistema político peruano tras décadas de ausencia y cuya composición definirá la gobernabilidad del próximo gobierno.
Con 35 candidatos para la presidencia, las elecciones ya eran complejas de por sí. Sin embargo, los graves problemas logísticos de la ONPE– mesas que no abrieron en tiempo y forma, obligando a la implementación de excepciones de último momento – comprometieron seriamente la legitimidad de unas elecciones donde Keiko Fujimori tiene el primer lugar con solo un 17%, mientras el segundo lugar lo disputan Roberto Sanchez y Rafael Lopez Aliaga con un poco más de 14 mil votos de diferencia entre ellos. Para poder definir quiénes pasan a la segunda vuelta, tendremos que esperar hasta el 15 de mayo, cuando el 100% de las actas estén contabilizadas a pesar de haber pasado ya un mes desde las elecciones. A esto sumemosle que más de 7 millones de peruanos, que representan el 26,1% de electores hábiles, optaron por no ejercer su derecho al voto.
Ante este desalentador panorama, el país tendrá que ejercer su voto el 7 de Junio. No obstante, algunos mencionan que el voto más importante ya se emitió eligiendo al Senado. En un sistema acostumbrado a un hiperpresidencialismo instaurado desde la reforma de 1993, se le daba mucha importancia a quien asumía este rol. Sin embargo, a lo largo de esta última década y ahora con la reforma del 2024, es un cargo de alta vulnerabilidad institucional, es decir que es susceptible de ser removido con una mayor facilidad gracias al concepto de vacancia por incapacidad moral, la cual no tiene una definición jurídica precisa, lo que la convierte en una herramienta política que el congreso puede activar sin mucha dificultad ante un enfrentamiento con el Ejecutivo. Teniendo esto en cuenta, será el Senado quien se encargue de juzgar al presidente ante una moción de vacancia.
Esto adquiere aún más relevancia cuando analizamos sus atribuciones, lo que varios analistas, entre ellos Alejandro Boyco, han comenzado a denominar como un “súper senado”. Entre sus competencias se encuentra la capacidad de modificar cualquier ley que apruebe la Cámara de Diputados sin estar obligado a justificarla ante ella, además de la designación de altos funcionarios como los magistrados del Tribunal Constitucional, quienes son los únicos que pueden decir si una ley es o no inconstitucional. Para consolidar aún más su posición, el Senado no puede ser disuelto por el presidente de la república ni por ningún otro organismo. En resumen, regula pero no puede ser regulado.
Teniendo el foco en lo importante, analicemos cómo está repartida la ahora llamada cámara alta, los 60 integrantes están divididos en 6 partidos; 22 de Fuerza Popular (Partido de Keiko Fujimori), 14 de Juntos por el Perú (Partido de Roberto Sanchez), 8 de Renovación popular (Partido de Rafael Lopez Aliaga), 7 del Partido del Buen Gobierno, 5 de Obras y 4 de Ahora Nación. Podemos ver que ningún partido alcanza por sí solo una mayoría para legislar, lo que convierte toda decisión importante en una negociación forzada, donde Fuerza Popular, al ser la primera minoría, tiene una voz a la que se tiene que prestar atención.
Este escenario plantea más preguntas que respuestas. La mayoría de los integrantes son outsiders o de partidos políticos nuevos, por lo que no podemos saber con certeza cómo actuarán. Si serán capaces de coordinarse, si se alinearán con otras posiciones, o si se repetirá el patrón de bloqueo al ejecutivo. Lo que sí sabemos es que el 7 de junio, el Perú elige un presidente, pero no necesariamente a quien gobierna el país. Eso lo decidirá el Senado.