Está en curso la crisis humanitaria más catastrófica del último siglo, y nadie habla de eso.
Por Jazmin Diaz Leanza

Mientras que los ojos del mundo están posicionados sobre Ucrania y Rusia o Israel y Palestina, a unos pocos kilómetros de distancia está ocurriendo la guerra más devastadora del siglo, la guerra civil de Yemen.
No es un conflicto nuevo, hace más de 8 años que el país está sumergido en la disputa bélica, y según Naciones Unidas, es el peor desastre humanitario causado por el hombre. Sin ir más lejos, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se refiere a los civiles como víctimas de "implacables violaciones a la ley humanitaria internacional".
El origen de este conflicto se remonta al 2014, cuando los insurgentes hutíes, rebeldes chiíes vinculados a Irán, tomaron el control de Saná, la capital de Yemen, exigiendo precios más bajos para el combustible y un nuevo gobierno. Tras el fracaso de las negociaciones, los rebeldes tomaron el control del palacio presidencial.
A partir de marzo de 2015 una coalición de estados del Golfo, liderada por Arabia Saudita, lanzó una campaña de aislamiento económico y ataques aéreos contra los insurgentes hutíes, abastecidos por Irán, que cuentan con apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos.

En 2023, el conflicto no cesó y los hutíes decidieron apoyar a los palestinos en la Franja de Gaza. Como resultado, las principales compañías navieras han dejado de utilizar el Mar Rojo, por donde transita casi el 15% del comercio marítimo mundial, y han optado por rutas más largas y costosas que rodean el sur de África.
Su ubicación es estratégica, ya que controla el acceso al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo por donde circula una parte significativa del comercio mundial, incluido el petróleo. Esto demuestra su implicancia internacional, ya que cualquier inestabilidad en esta zona puede afectar rutas comerciales clave entre Europa, Asia y África, elevando costos y generando incertidumbre en la economía global

Mientras tanto, el conflicto ha tenido graves consecuencias para la población civil yemení. La ONU estima que el 60% de las aproximadamente 377.000 muertes ocurridas en Yemen entre 2015 y principios de 2022 fueron consecuencia de causas indirectas, como la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a servicios de salud. Además, cinco millones de yemeníes están en riesgo de hambruna y un brote de cólera ha afectado a más de un millón de personas. Se ha informado que todas las partes en conflicto han violado los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Actualmente este conflicto recibe escasa atención de los medios internacionales mientras el país se sumerge cada día más, en un desastre humanitario sin retorno. La verdadera crisis se encuentra en Yemen, pero las principales potencias mundiales prefieren darle foco a las guerras que representan sus propios intereses.
El conflicto en Yemen es mucho más que una guerra civil: es uno de los escenarios mundiales donde se cruzan intereses regionales y globales, lo que lo convierte en una pieza clave de la geopolítica contemporánea.