El foro económico que busca reescribir las reglas del comercio global
Por Ezequiel Roman Marini

La XXIX edición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF 2026) concluyó este fin de semana dejando un mensaje contundente al escenario internacional: la consolidación irreversible de un modelo global multipolar. Bajo el lema "Diálogo pragmático: el camino hacia un futuro estable", el evento que alguna vez aspiró a ser el puente entre Rusia y Occidente se ha transformado definitivamente en el epicentro de articulación para el Sur Global.
A pesar de las persistentes sanciones internacionales, el asesor presidencial y secretario ejecutivo del comité organizador, Antón Kobyakov, reportó un balance contundente: se alcanzaron 1.084 acuerdos comerciales por un valor estimado en 89.500 millones de dólares (6,6 billones de rublos), excluyendo aquellos bajo estricto secreto comercial. Las delegaciones de más de 140 países —con una notoria y fuerte presencia de naciones de Asia, África y América Latina— colmaron los pasillos del centro de exposiciones Expoforum, evidenciando que el aislamiento diplomático pretendido por las potencias occidentales encuentra límites claros en la necesidad de intercambio comercial del resto del globo.
El vacío dejado por los grandes conglomerados europeos y norteamericanos, cuyas filas quedaron reducidas a contadas figuras particulares, fue capitalizado por la esfera de influencia de los BRICS y economías emergentes.
Las discusiones de las más de 150 sesiones temáticas no giraron en torno a cómo reanudar los lazos con Occidente, sino a cómo perfeccionar la arquitectura financiera y logística fuera de su alcance. La desdolarización del comercio bilateral, el uso de monedas locales y la creación de sistemas de pago alternativos al SWIFT fueron los ejes dominantes.
Latinoamérica desempeñó un papel visible en esta edición, buscando consolidar un frente común frente a la fragmentación del mundo en bloques. Para muchas economías de la región, el foro representa un canal de pragmatismo puro: la oportunidad de asegurar fertilizantes, energía y transferencias tecnológicas sin los condicionamientos políticos tradicionales de los organismos de crédito multilaterales.
Sin embargo, detrás del optimismo de las cifras, firmas de análisis de riesgo geopolítico como SpecialEurasia siguen de cerca las sutiles grietas de la economía anfitriona, advirtiendo sobre el estrés estructural en los flujos comerciales con socios clave como China e India. Durante sus intervenciones, autoridades del ala económica del Kremlin —incluyendo al ministro de finanzas, Antón Siluánov, y la gobernadora del Banco Central, Élvira Nabiúllina— ensayaron una defensa de la resiliencia macroeconómica rusa, aunque el debate técnico no pudo esquivar el impacto real del gasto de defensa en el déficit presupuestario y las interrupciones logísticas causadas por el conflicto en curso. Incluso la seguridad del evento se vio desafiada por reportes de ataques con drones en zonas colindantes e intermitencias en la conectividad durante las primeras jornadas.
El SPIEF 2026 deja una conclusión nítida para la política internacional: la globalización ya no se escribe bajo un solo guión. Mientras Occidente profundiza sus políticas de restricción y sanciones, el foro de San Petersburgo demostró que existe un mercado alternativo robusto y coordinado, dispuesto a reescribir las reglas del desarrollo económico global bajo sus propios términos.