Por Bautista López Parada

Durante esta semana se debatió y aprobó en Salta una nueva reforma electoral propuesta por el oficialismo. Con 44 votos a favor, 11 en contra y 4 ausencias en la legislatura salteña, la reforma de Ley de participación democrática generó controversia y dió cuenta de la grieta entre el oficialismo y partidos aliados como el Frente Libertario, la UCR y otros sectores independientes.
La iniciativa para llevar a cabo la reforma surgió tras la suspensión de las PASO y a partir de recientes experiencias electorales en algunas provincias en donde hubo triunfos acomodados de partidos provinciales aliados con el gobierno local. El oficialismo salteño lanzó este proyecto de ley con distintos objetivos: por un lado aumentar la representatividad y la democracia, según sostiene la diputada provincial Mónica Goicoechea, así como también para “garantizar la participación sin duplicar elecciones ni duplicar el gasto público”, como propone el diputado provincial Edgar Dominguez.
Sin embargo, la oposición criticó esta iniciativa, alegando que es un intento de reinstaurar la ley de lemas dentro del espacio de la Libertad Avanza. El diputado Sergio López advirtió que la propuesta “viola la Constitución”, ya que una misma persona termina votando dos veces, y denunció acuerdos espurios detrás del esquema electoral. A su vez, la diputada provincial Maria Elena Davids fue más allá: “Le quieren cambiar el nombre, pero esto es una ley de lemas (…). Aunque la mona se vista de seda, mona queda”.
Pero, ¿qué es la ley de lemas? También conocida como un “sistema de doble voto simultáneo y acumulativo”, es un mecanismo electoral utilizado en varios países de América Latina como Uruguay, Honduras y Argentina. Particularmente en este último, se utiliza también en provincias como Formosa, Misiones, Santa Cruz, y recientemente también en San Juan y San Luis. Cada partido se considera un lema y puede presentar varios sublemas, listas de candidatos dentro del mismo partido. Los votos obtenidos por todos los sublemas se suman para determinar el total de votos del lema, y el sublema que consigue la mayor cantidad de votos dentro del lema, es el que se considera ganador.
Lo que se busca con este sistema es evitar las elecciones primarias obligatorias que tradicionalmente tienen baja participación, para así aumentar la participación electoral. Dado que los votos se distribuyen entre múltiples sublemas, puede ocurrir que resulte electo un candidato con bajo apoyo popular, lo cual genera ciertos cuestionamientos sobre la implementación constitucional. Sin embargo, la Corte Suprema no se expidió sobre ello, ya que considera que es un asunto de derecho público local.
El legislador oficialista Germán Rallé, afirmó que el nuevo esquema se aplicaría únicamente en los cargos “del gobernador para abajo”, con el fin de abrir la participación a nuevos cuadros y fortalecer las instituciones partidarias. Por otro lado, la diputada Socorro Villamayor criticó a la oposición por no haber presentado propuestas y acusó a algunos sectores de “colgarse del sistema electoral cuando les conviene”. Además, José Miguel Gauffin, del Partido Reconquista, denunció que la iniciativa nace sin consenso y que las “leyes electorales se deben construir entre todos”. Plantea que el doble voto simultáneo y la acumulación de votos son lo mismo. El conservador Guillermo Durand Cornejo, uno de los críticos más contundentes del proyecto, declaró que la propuesta es un retroceso ya que la provincia se habría liberado hace ya una década de “la nefasta Ley de Lemas”.
La sesión legislativa salteña dejó en evidencia un gran punto de inflexión, pues la aprobación de la ley no sólo redefine las reglas electorales, sino que también abre nuevas etapas de discusión política en la provincia respecto de la representación, la transparencia y el equilibrio de fuerzas.