ArchivoSumate
Conciencia Política
ArchivoSumate

La revista Conciencia Política depende del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica Argentina, y es administrada por el Centro de Estudiantes de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (CECPRI). Las opiniones expresadas en el contenido de esta revista constituyen la perspectiva exclusiva del autor y de nadie más.

Contactanos → concienciapolitica.uca@gmail.com

Av. Alicia Moreau de Justo 1502, C1107AFF, C1107AFF Cdad. Autónoma de Buenos Aires. © Conciencia Política - UCA (2026). Todos los derechos reservados.

ActualidadNacionalConflictosOpiniónAnálisisInternacionalArchivoSumate
Conciencia Política
ActualidadNacionalConflictosOpiniónAnálisisInternacionalArchivoSumate
Abrir la economía, transformar la industria: ¿Quién gana y quién pierde con el nuevo modelo?
Nacional

Abrir la economía, transformar la industria: ¿Quién gana y quién pierde con el nuevo modelo?

Por Lucía Nahir Gambaro

28 de octubre de 2026, 10:44 GMT-3
Abrir la economía, transformar la industria: ¿Quién gana y quién pierde con el nuevo modelo?
6 min de lectura

La apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei reavivó el debate sobre el futuro de la industria nacional. Mientras los productos importados amplían la competencia y las alternativas para los consumidores, distintos indicadores muestran las dificultades que enfrentan los sectores productivos locales. El desafío es determinar si la economía podrá ganar competitividad sin profundizar los costos sobre el empleo y la producción.

La apertura de la economía argentina volvió a colocar a la industria nacional en el centro de la discusión económica y política. La posibilidad de acceder a productos extranjeros, reducir costos y ampliar la competencia constituye uno de los argumentos centrales del gobierno de Javier Milei para avanzar hacia un modelo económico más abierto. Sin embargo, la transformación también plantea interrogantes sobre la capacidad de las empresas locales para competir, sostener la producción y preservar los puestos de trabajo.

Los datos oficiales muestran que el escenario industrial continúa siendo complejo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, la utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera se ubicó en el 58,5 % en agosto de 2026, por debajo del 59,6 % registrado durante el mismo mes del año anterior. Así, una parte importante de la capacidad industrial permanece sin ser aprovechada al máximo. No obstante, este fenómeno no puede atribuirse exclusivamente a la apertura comercial: la demanda interna, los costos de producción, el acceso al crédito, el tipo de cambio y las condiciones macroeconómicas también influyen sobre las decisiones de las empresas.

Uno de los cambios más relevantes se observa en la composición del comercio exterior. Durante 2025, las importaciones argentinas alcanzaron los 75.670 millones de dólares, un incremento del 24,5 % respecto de 2024. Dentro de ese proceso, las compras de bienes de consumo aumentaron un 54 % interanual, según un análisis de Chequeado elaborado a partir de datos oficiales. Mientras que la importación de maquinaria, tecnología y materias primas puede contribuir a mejorar la productividad de las empresas locales, el ingreso de productos terminados puede generar una competencia directa con aquellos que se fabrican en el país.

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y difundido por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), señaló que durante el primer semestre de 2026 las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los 5.362 millones de dólares. Según ese análisis, el volumen representó un récord histórico para un primer semestre y se ubicó un 34,7 % por encima del mismo período de 2023.

El mismo informe identificó incrementos significativos en rubros como electrodomésticos, baterías y lámparas, cuyas importaciones aumentaron un 109,2% respecto del primer semestre de 2023. También registró subas en prendas de vestir y productos alimenticios. Estas cifras permiten observar que la mayor competencia externa alcanza actividades con presencia de productores nacionales.

Sin embargo, el crecimiento de las importaciones no implica necesariamente una pérdida equivalente de producción local. Para establecer una relación causal es necesario analizar el comportamiento de cada sector, la evolución de la demanda, los precios relativos y la capacidad de las empresas para adaptarse a las nuevas condiciones.

Las dificultades de la industria también tienen una dimensión laboral. Un informe del CEPA publicado en septiembre señaló que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas industriales disminuyó en 97.312 puestos, una reducción del 8 %.

El mismo estudio indicó que, durante ese período, la cantidad de industrias manufactureras con trabajadores registrados pasó de 49.622 a 45.602. Esto representa una disminución de 4.020 establecimientos, equivalente al 8,1 %. Estos datos describen un retroceso significativo del empleo industrial registrado y de las unidades productivas.

En ese sentido, el problema central no consiste únicamente en determinar cuántos productos ingresan desde el exterior, sino también en establecer qué condiciones tienen las empresas argentinas para competir. La apertura comercial puede generar oportunidades para las firmas más productivas, pero sus efectos pueden ser diferentes para aquellas que enfrentan dificultades para modernizarse o acceder a financiamiento.

Desde la perspectiva de los consumidores, una mayor apertura comercial puede ampliar la variedad de productos disponibles, incrementar la competencia entre vendedores y generar oportunidades de acceder a determinados bienes a precios más bajos. También puede facilitar la incorporación de nuevas tecnologías e insumos para las empresas.

A su vez, el análisis debe considerar el efecto indirecto sobre los ingresos. Si una empresa reduce su producción o su personal como consecuencia de una caída en las ventas, las consecuencias pueden extenderse más allá de la fábrica y afectar el consumo de las familias y la actividad comercial de las localidades donde opera.

El acceso a bienes más baratos puede mejorar las posibilidades de consumo, pero ese beneficio debe evaluarse junto con la evolución del empleo, los salarios y la capacidad de la economía para generar nuevas actividades productivas.

La discusión sobre la apertura económica suele presentarse como una elección entre dos modelos: proteger la industria nacional o liberar el comercio para aumentar la competencia. Sin embargo, el debate requiere una mirada más amplia, que considere tanto las limitaciones del proteccionismo como los riesgos de una apertura que no esté acompañada por mejoras en la productividad.

La protección comercial puede sostener actividades que todavía no logran competir internacionalmente, pero también puede reducir los incentivos para innovar si se mantiene de manera indefinida. Por otra parte, una apertura acelerada puede exponer a las empresas a una competencia para la que no están preparadas, especialmente cuando enfrentan costos financieros elevados, infraestructura insuficiente o dificultades para incorporar tecnología.

En este escenario, uno de los principales desafíos de la política económica consiste en determinar qué condiciones permitirían mejorar la competitividad de la producción local. El acceso al crédito, la inversión en tecnología, la formación de trabajadores, la infraestructura y la estabilidad macroeconómica forman parte de las variables que pueden influir en ese proceso.

La pregunta, entonces, no es solamente si Argentina debe abrir o cerrar su economía, sino qué estructura productiva busca desarrollar y cómo pretende integrarse al comercio internacional. La apertura puede generar oportunidades para algunos sectores, pero también plantea costos de adaptación que deben ser considerados.

El resultado dependerá de la capacidad de las empresas para competir, de las condiciones económicas en las que deban hacerlo y de las políticas que acompañen la transformación. En definitiva, el desafío para Argentina será aprovechar los beneficios de una mayor integración comercial sin debilitar su capacidad de producir, generar empleo y desarrollar actividades de mayor valor agregado.

Por Lucía Nahir Gambaro

Nacional

Seguí leyendo


Brasil después de las urnas, Lula frente a su cuarto mandato
Internacional

Brasil después de las urnas, Lula frente a su cuarto mandato

PorLuis Falco

¿Qué significa para la Argentina “volver a Occidente”?
Nacional

¿Qué significa para la Argentina “volver a Occidente”?

PorMartina Prevetti Crosignani

CHINA ES EL PAÍS MÁS MERITOCRÁTICO DEL MUNDO
Internacional

CHINA ES EL PAÍS MÁS MERITOCRÁTICO DEL MUNDO

PorLucia Nahir Gambaro