Por Maximiliano Iván Schujman

Es innegable que Estados Unidos (EEUU) y China se encuentran en un conflicto por la influencia global, sobrepasando lo comercial. Mientras Estados Unidos juega al poker, China juega al GO. La última semana fue un reflejo de esto, con Corea del Sur y Nigeria como focos.
Con el fin del patrón oro, Estados Unidos terminó de consolidar el imperio del dólar como principal moneda global. Este hecho es analizado por Yanis Varoufakis en su libro Tecno-feudalismo, comparándolo con la figura del minotauro, más en concreto con su muerte. Para Varoufakis, durante la década del 60 EEUU comenzó a sufrir déficit comercial y no pudo garantizar el sistema de Bretton Woods que aseguraba el respaldo en dólares de las monedas europeas. Es por eso que Nixon, para paliar este déficit, en 1971 termina con este sistema, y como las monedas europeas perdieron su respaldo el reaseguro último fue el dólar. De ahí que, según Varoufakis, surgió el Minotauro, el cual devoraba las importaciones de las industrias europeas, japonesas y más tarde chinas, y a cambio las ganancias del resto de las economías volvían a Wall Street y se invertían en las fábricas, agricultura o tecnología, sobretodo en Silicon Valley.
Este descontrol financiero terminó, y por lo tanto el minotauro murió en el año 2008, cuando a partir de Obama la mayor parte del dinero global iba a Wall Street a quedarse allí sin derramar. De esta manera EEUU, Silicon Valley y sus industrias sin financiación fueron superadas por las industrias chinas y su tecnología. Un dato concreto es que el gigante asiatico superó a EEUU en solicitudes de patentes.
En este contexto es que Trump asume su segunda presidencia, intentando volver a ganar competitividad frente a China. Sin embargo, con el avance chino, Trump y sus asesores entienden que a lo único que puede aspirar EEUU es a ser el líder del bloque occidental y por lo tanto deben industrializar nuevamente su país y a su vez someter las economías de sus aliados. De aquí que para Trump los aranceles son una herramienta para realizar acuerdos bilaterales en los cuales sus aliados puedan ingresar los productos a EEUU sin cargas impositivas adicionales a cambio de inversiones en EEUU en sectores claves, acceso a tierras raras y/o compras millonarias.
Este es el caso de Corea del Norte, que por su posición geográfica ha buscado equilibrar entre los hegemones, acercándose comercialmente a China y en términos de defensa a EEUU. Sin embargo, según el propio presidente surcoreano se ha avanzado en un acuerdo en el cual de los 350 mil millones de dólares, 150 irían a los astilleros estadounidenses y los 200 irán a otras áreas como la compra de aviones Boeing. Este tipo de acuerdos hacen cada vez más real la frase de Kissinger “ser enemigo de EEUU es malo pero peor es ser su amigo” ya que el país americano rompe el balance de terceros y como Saturno, devora a sus hijos para mantener su reinado. Ahora bien, como se encuentra en retroceso acepta a regañadientes el nuevo orden multipolar, mas no así el lugar que éste implica para EEUU y se sale de sus casillas amenazando al Sur Global como sucedió en el caso de Nigeria.
Por otro lado, China, a la sombra del dólar y gracias a su relación con EEUU, ha desarrollado sus capacidades industriales y tecnológicas, y ha logrado tejer sus propias redes de alianza e intercambio comercial. Aquí vemos una forma diferente de ejercer la hegemonía, al entender que el centro del sistema internacional debe orientar y armonizar, no dominar e imponer, actuando con virtud según Confucio y entendiendo que existe una comunidad de destino compartido. Esto se expresa en una clara diferencia de concepciones de la diplomacia para los hegemones. De manera resumida y didáctica, según Kissinger, la diplomacia es el “arte de convencimiento” en el cual a un tercero le conviene el acuerdo con el hegemón por poder e influencia. En cambio, para Xuetong, la diplomacia es el “arte de la negociación” en el cual el hegemón debe entender que un tercero puede poner límites y que estos existen en una región mostrando capacidad de ceder y fiabilidad.
Este contraste se vió en Nigeria. Siendo África un continente en disputa, EEUU amenazó con intervenir el norte del país en defensa de cristianos atacados por el grupo islamico Boko Haram, pero Nigeria se adelantó y aceptó negociar si no comprometía su soberanía referenciando a la presión estadounidense por instalar una base al sur del país solo para poder tener acceso al petróleo en la desembocadura del río Níger. China, viendo el miedo en el continente de una intervención estadounidense que desequilibre la zona como sucedió con Libia, salió a pedir que se evite usar la religión y los derechos humanos como pretexto en defensa de Nigeria.
En conclusión, vemos como EEUU empieza a calcular menos sus golpes para con el Sur Global en su retirada y apoyo sobre aliados mientras China aprovecha esos errores, para posicionarse como nuevo centro global que acepta sus diferencias y soberanía y permite su desarrollo.